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Marie Kondo, la felicidad y tus miles de amigos en redes sociales

El artículo de esta semana no es lo escribí yo. Me complace compartir contigo el primer texto de una autora invitada: Dra. Jeisil Aguilar Santos. Coordinadora del Diplomado de comunicación digital con énfasis de bien público.

Este artículo es novedoso por varias razones. La primera ya la conoces, no es de mi autoría, pero eso es irrelevante. Lo que hace realmente novedoso y cargado de valor este texto es la reflexión que realiza Jeisil sobre la forma más apropiada gestionar el orden en nuestras redes sociales personales.

No me voy a extender mucho en la presentación, aquí lo que importa es el contenido.

Cada vez que comienza un año nos replanteamos el tema de las metas. Bajar de peso, ahorrar, viajar, desarrollarnos profesionalmente, son algunos de los objetivos más comunes. Los más concienciados con el tema, los escriben y detallan con mucha claridad. Por ejemplo, establecer fechas, recursos necesarios, implicaciones económicas o emocionales, pueden ayudar a que las metas se hagan más tangibles y que al final del año podamos establecer si las cumplimos, o no.

Lo que pasa es que esto dura solo unos días, o en el mejor de los casos unas semanas. Y no hablo de las personas que simplemente tienen esa práctica en todos los aspectos de su vida: los que no terminan nada de lo que empiezan, los que procrastinan, hablo incluso de los organizados, los metódicos, rara vez son sistemáticos con el tema de las metas de principio del año. Lo anterior sucede por muchas razones, pero no va de eso este artículo. Va de mi año, de mis metas para este 2019 y de algunos descubrimientos que hice.

Marie Kondo

Soy una alta consumidora de YouTube, con ello quiero decir que ocupo casi todo mi tiempo de ocio en esta plataforma. Veo videos de todos tipos, moda, fitness, salud, catástrofes, noticias, comedia, estilo de vida. En esta última categoría descubrí a Marie Kondo. Que, aunque ahora entiendo que lo está petando hace años, para mí era alguien desconocida.

En resumen, por si vives debajo de una piedra, al igual que yo, Kondo es una nipona que por los últimos 5 años se ha dedicado a organizar. Que parece sencillo, pero ha hecho de esto un negocio. Tiene dos libros, La magia del orden y La felicidad después del orden, recientemente Netflix, que no se queda detrás en la carrera de aprovechar todo lo que se mueve, le ha hecho una serie. Kondo va por ahí ordenando casas, closets, vidas.

Netflix’s Marie Kondo Show

https://www.wral.com Fuente de la imagen: https://www.wral.com

Mientras ordena casas, va enseñándote su método. La serie, como la metodología de Kondo no son nada del otro mundo, es simplemente un sistema, que como todo si es seguido con perseverancia, da frutos. Si tienes tiempo ve la serie, si logras pasar de la parte en que Kondo se presenta a la casa, arrodillada en el piso, o de la parte en que despierta a los libros, tienes media batalla ganada. A medida que fui enterándome de esto me parecía súper emocionante, no la presentación ni la relación animista de Marie con su entorno, sino la parte de ir metiéndome en los closets de los demás. Sí, soy de esas.

Las reglas del orden, según Kondo, son básicas y tienen como centro la felicidad y el soltar, eliminar, sacar de tu vida. Es un método sencillo de pocos pasos. En primer lugar, visualizar todo lo que tienes, darle un lugar según las categorías que ella propone (ropa, libros, papeles, komono (objetos varios), y objetos sentimentales), luego ir por cada objeto, tocarlo y pensar si te da felicidad y si no te da felicidad soltarlo, desecharlo. Desechar no siempre significa tirar a la basura, puedes vender o donar lo que no te hace feliz a ti porque puede hacer feliz a otro. Primero desechas y luego ordenas. El orden está regido, en este método, por una forma específica de doblar la ropa o colocar las cosas, donde básicamente debes poner a la vista todo lo que tienes.

Hasta aquí todo bien, aparentemente. En este método hay algunas cosas que he tenido que pensar, eso pasa a veces con las cosas más sencillas, o que deben ser más sencillas. Por ejemplo, deberíamos a estas alturas, saber que se siente cuando algo te da felicidad. Si yo voy a mi closet, tomo una camiseta y la abrazo, tal como plantea Kondo, ¿qué es exactamente lo que debo sentir?

La felicidad

Para Kondo, según el primer cap. de su serie, sentir felicidad es como recargarse, es la sensación que tienes al cargar un cachorro, es una sensación positiva, La felicidad puede identificarse de muchas formas. Puedes ser una persona feliz o puedes estar feliz, son dos cosas distintas. Generalmente decimos de una persona feliz aquella que se ve alegre, lo que es una tontería, porque verse alegre es algo que se puede entrenar y que no implica que seamos felices realmente. Entonces, este entrenamiento, que a veces es de toda la vida, puede hacer que nosotros mismos nos confundamos con nuestra propiedad de ser felices o no. Ser felices lleva más cosas, como desarrollar a plenitud nuestras capacidades, nuestros sueños y metas.

No hablemos de ser felices entonces, porque es un tema más complejo, hablemos de estar felices, es un hecho limitado en el tiempo, ocurre en un momento determinado y listo. Es mucho más sencillo, y, si se trata de nosotros mismos, seguramente es más fácil de identificar. Estar feliz significa ¿estar en paz, estar eufórico, estar alegre, estar relajado? Puede ser, pero entonces sería estar en paz, o eufórico, o alegre, o relajado, no estar feliz. Cierto es que usamos varias palabras para significar lo mismo. Así que aceptemos lo siguiente; estar feliz puede significar lo mismo o no para distintas personas. Para mi estar feliz es sentirme plena. Y de nuevo, tenemos que definirla a partir de otro referente, pero eso pasa con el plano de lo emocional o subjetivo. Vamos a pensarlo en detalle para otro artículo porque corremos el riesgo no terminar nunca.

¿Y si utilizamos el método de Kondo para definir la felicidad? Veamos, primero las categorías, en este caso emociones positivas y negativas, pensando en que las positivas si me producen felicidad, o deberían, a no ser que sea una psicópata. Lo primero que puedo hacer es poner sobre la mesa, imaginaria, todas las emociones que si conozco y que sí sé que tengo, tenerlas a la vista. Analicemos las negativas, algunas serían: envidia, cuando quiero algo que otro tiene, miedo, cuando algo produce en mí una sensación de apretar el pecho, desinterés, cuando no necesito saber más sobre algo, etc. la idea sería desechar todas las que pueda, para poder quedarme solo con la felicidad.

Hallar la felicidad por descarte puede ser una opción, pero lleva sentarse con uno mismo un rato, a ver qué tal nos va en nuestro inventario interior y estimar con que quisiéramos quedarnos, aquí el proceso de desechar no es tan fácil. Sin embargo, si hay otros espacios de nuestra vida, que podemos analizar, bajo el paradigma de Kondo, para sentirnos mejor a partir del orden. Todo lo que no te produzca una sensación de placer, asociando este a estar felices, pues que se vaya de tu vida. Hagamos el intento con algo fácil de desechar. Para hoy escojo las redes sociales, específicamente Facebook.

Tus miles de amigos en redes sociales

No sé qué tiempo llevas tú en Facebook pero yo llevo diez años más o menos. Eso significa que comencé cuando tenía 23 años, por lo que obviamente pensaba de forma distinta en muchos sentidos. Al principio, como a muchos, me interesaba ver como crecía el número de amigos en mi perfil. Por eso no solo aceptaba cualquier invitación, sino que le mandaba solicitud a todos los que se me cruzaban. No tenía orden en la selección de personas, mientras tuviesen foto de perfil y un rango de edad cercano pues yo les mandaba solicitud. La cuenta fue creciendo.

Luego que me fui adentrando en el mundo profesional comencé a mandar solicitud a profesionales de las ramas que me interesaban. Facebook solo te deja ver parte del perfil de esa persona, así que si quería stalkearlo en toda regla tenía que mandarle una solicitud de amistad esperando que me aceptara, lo mismo con los mensajes privados, para que le notifique en su perfil también tienes que tenerlo de amigo. Con todo esto mi perfil de Facebook para el año pasado tenia cerca de 3000 personas.

Pensemos por un momento. Si yo tomo a esas personas y las visualizo, todas delante de mí, no solo es abrumador, sino que es prácticamente imposible, casi seguro alguno que esté más cercano en mi línea de visión, me impida ver a otro que este más lejos. Por lo que visualizarlos, en ese caso, cumple el objetivo del método de Kondo, que es básicamente que mires el embrollo en el que te has metido con tanta ropa, zapatos, papeles, fotos, juguetes, o amigos. Shame on you. Aquí ojo, creo que Kondo utiliza la vergüenza para llegar a la felicidad.

Volviendo a mis amigos se pueden agrupar en varios criterios: profesionales de las ciencias sociales, estudiaron conmigo, viven en los países que he vivido, trabajaron conmigo, son familiares o amigos.

Hace alrededor de un año comenzaron a molestarme las notificaciones de algunos mensajes, publicaciones, perfiles, que me hace Facebook. La molestia puede deberse a muchas cosas, son mensajes con los que no coincido moral o ideológicamente, son mensajes reiterativos o fastidiosos como las cadenas de oración, son perfiles acosadores de tipo sexual o comercial, son publicaciones estúpidas. Con el tema de estas últimas, me molestan en particular porque tengo el primer impulso de contestarlas, e inmediatamente autocensuro mi impulso, por las implicaciones que puede tener. Recordemos que las redes sociales son públicas así que, si no se lo gritarías a la cara, tampoco lo escribas ahí. Y no nos hagamos los desentendidos, aquí todos jugamos un papel y como tal debemos comportarnos.

Ante esto he eliminado una que otra persona de mi perfil. El alivio al no ver determinadas cosas constantemente en Facebook me ha hecho pensar que debería aplicarle el Kondomari a mis redes sociales. Entonces pensé en escribir toda esta reflexión, un poco para organizar mi cabeza y otro por ayudar a otros en mi situación. Que sepas que puedes eliminar a casi todos los que no te estén haciendo feliz, que lo dice Marie y lo digo yo.

Existen personas a las que no puedes eliminar porque están pendientes de ti, son cercanas, físicas en tu vida y luego tendrías que explicarles quien es Marie Kondo. Personas a las que quieres mucho y a las que dañarías porque no comprenden, a cabalidad, que las redes sociales no son la vida real. En ese ámbito está tu madre, tu tía, tu vecina. A esas personas, si no quieres ver su publicación, le das ocultar por un mes o una de esas opciones que te da la red. Pero existen otros, el resto de los perfiles, a los que no tienes por qué tener en tu muro, si no te están dando nada a cambio.

Piensa en las categorías:

✅ Personas que no conozco: esta está clara, aquella persona que es de tu pueblo, donde ya no vives y por ser de tu pueblo cree que pueden ser amigos en Facebook. Nunca hablaste con ella, es la amiga de una amiga, no tienes nada en común y lo más importante, cuando ves su publicación dices, ¿y esta persona quién es? Es importante que pienses, lo que publica, te aporta felicidad, porque puede ser que no la conozcas de nada, pero de vez en cuando ves sus chistes y te alegra el día, o te interesa dónde compra su ropa o sencillamente te gusta ver su foto de vez en cuando. No pensemos en que sentir felicidad, en este caso, es algo inmenso o profundo, son las pequeñas cosas.

✅ Personas que conozco y no veo hace años ni existen posibilidades de que vuelva a ver: en este caso se trata de la gente que por ejemplo conociste en una fiesta, en una parada, en primero de colegio y luego se cambió de escuela, el que fue marido de tu prima, tu vecino de la infancia, el becario de tu trabajo, etc. A esta persona no las verás más, sin embargo, alguna que otra vez se te cruza su perfil y entras, stalkeas sus fotos y sales más enojado que complacido. Esto sucede porque provoca una de las emociones malas que hablamos arriba o sencillamente no produce una buena.

✅ Personas que conozco y frecuento, pero no me producen alegría: estas son personas con las que no coincides de alguna manera, puede ser porque moralmente son distintas a ti, porque ideológicamente son distintas, y no solo distintas sino contrarias, irreconciliables, porque lo que publican carece de valor en tu vida o porque lo que publican te produce ansiedad. Estas son personas que en tu vida diaria puedes encontrar, compartir, hablar con ellas, puede ser que, en este encuentro personal, incluso, le llegues a decir que no coinciden. No tiene nada de malo no coincidir, incluso es bueno, genera debate y diálogo. El problema está cuando por alguna razón ese debate o diálogo no puede ser público, lo que hace que ese comentario, publicación, mensaje, se vuelva mucho más pesado de lo que realmente es. Puedes mantener una relación real, física con esa persona, pero no tiene por qué estar en tus redes sociales.

✅ Personas que me producen felicidad: estas son las personas que se deben quedar en tu perfil. Gente que aporta valor o felicidad a tu vida. Por cualquier razón, sean conocidas o no, pero que lo que pueda salirte de ellos en las redes no te moleste, te provoque ansiedad o te movilice negativamente. No es tu obligación ser amigo en las redes, ni en tu vida general, de nadie, no es una ofensa.

Aplicando el método

Ahora bien, sigamos a Kondo, siéntate en tu computador, con un té y palomitas porque si te pasó lo que a mí, esta película es bien larga. Recuerda que no puede ser por partes, tiene que ser de a una. No estas dañando a nadie, Facebook nos quiere hacer creer que esas conexiones son reales, por eso te manda videos o recuerdos, para que no puedas soltar.

Cuando comiences el proceso asegúrate de ir por cada persona, piensa que los une, qué, de esa persona te resulta en felicidad o placer, qué de ella no te da alegría, qué tipo de publicaciones hace, ¿te molestan o te alegran?, ¿te son indiferentes? Con el tema de la indiferencia depende de ti si es para bien o para mal. En mi caso lo que me es indiferente me ocupa espacio, así que también se va. Cuando elimines a alguna persona de tu perfil, que significa quitarle la amistad, debes saber que, si clasificaste bien, es muy probable que esa persona no se dé cuenta que eso pasó, porque generalmente son aquellas que no están pendientes de ti las que vas a clasificar como innecesarias.

Tomate el día para hacer esa limpieza. Luego que hagas la limpieza asegúrate, entonces, de ordenar bien a los que quedan. En este caso manda un mensaje a tus amigos, a esos que ni sabias que tenías en las redes porque el ruido de los otros no te dejaba verlos.

En mi perfil quedan muchas menos personas luego de esta limpieza de principio de año, y creo que en unos meses puedo hacer otra. Luego de los perfiles, podemos pasar a los grupos, en los que nos hemos o nos han sumado, que en mi caso también son muchos, algunos con los que no tengo nada que ver.

Veremos, en unos meses le diré el impacto. Quizás sí, quizás la felicidad está en dejar ir.

Marie Kondo, la felicidad y tus miles de amigos en redes sociales
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Comentario

    • Gracias por el comentario.
      Este artículo en particular es una colaboración de mi esposa para mi blog.
      Me alegra que fuera de ayuda y que pienses en aplicarlo.
      Un saludo!